La palabra motivación proviene del latín motus, movimiento.
Es la fuerza que nos impulsa a actuar, a decidir, a sostener un esfuerzo.
Pero no toda motivación nace del mismo lugar: algunas veces surge desde dentro, conectada con nuestros valores, y otras veces responde a recompensas o presiones externas.
El coaching ontológico entiende la motivación como un fenómeno humano que se expresa en el lenguaje, en las emociones y en el cuerpo.
Reconocer qué nos mueve es clave para diseñar una vida más consciente y coherente con nuestros valores.
Motivación extrínseca: lo que viene de fuera
La motivación extrínseca aparece cuando realizamos una acción para obtener algo externo: dinero, reconocimiento, calificaciones, estatus, evitar un castigo o ganar aprobación.
Ejemplos cotidianos podrían ser:
- Estudiar para aprobar un examen.
- Trabajar horas extras para obtener un bono.
- Cumplir con una tarea para evitar una crítica.
Este tipo de motivación puede ser eficaz a corto plazo, pero también frágil: si desaparece la recompensa o el miedo, desaparece la acción.
Podríamos decir que la motivación extrínseca suele sostenerse en declaraciones externas: “tengo que…”, “debo…”, “me exigen…”. Nos conecta más con la obligación que con la libertad.
Motivación intrínseca: lo que nace desde dentro
La motivación intrínseca surge cuando hacemos algo porque nos resulta valioso en sí mismo: nos interesa, nos reta, nos apasiona, nos conecta con un propósito.
Ejemplos cotidianos serían:
- Aprender un idioma por el disfrute de comunicarte con otras culturas.
- Dedicarte al deporte porque disfrutas del movimiento y del desafío personal.
- Escribir, pintar o emprender porque te da sentido, más allá de la aprobación externa.
La motivación intrínseca genera mayor compromiso, creatividad, bienestar y resiliencia.
Desde el coaching ontológico, la motivación intrínseca se sostiene en declaraciones de posibilidad y de elección libre: “quiero…”, “elijo…”, “esto me importa…”. Está profundamente conectada con los valores y el propósito personales.
Como coaches sociales, nos conecta y sostiene en la intención de transformar la sociedad en el tiempo, como una elección de vida (personal y profesional).
Diferencias y fortalezas de cada una
| Motivación Extrínseca |
| Depende de factores externos. |
| Eficaz para tareas concretas y a corto plazo. |
| Riesgo de desmotivación si desaparece la recompensa. |
| Se expresa en lenguaje de obligación. |
| Motivación Intrínseca |
| Surge de valores, intereses y propósito. |
| Sostiene la acción en el largo plazo. |
| Genera compromiso profundo y bienestar. |
| Se expresa en lenguaje de elección. |
Ambas son necesarias: la extrínseca puede iniciar el movimiento; la intrínseca lo sostiene y lo convierte en experiencia significativa.
Conexión con propósito y valores
El coaching ontológico sostiene que el ser humano es un ser de lenguaje, y que desde las conversaciones que sostenemos construimos sentido. La motivación intrínseca florece cuando conectamos con el propósito: aquello que nos trasciende y da dirección a nuestras acciones.
Los valores son brújulas internas. Cuando nuestras acciones están alineadas con lo que valoramos —autenticidad, aprendizaje, solidaridad, creatividad—, la motivación intrínseca se vuelve casi natural.
Como dice Carl Rogers, “la persona plenamente funcional actúa en concordancia con su tendencia de mejora”. Esa tendencia es intrínseca: un impulso hacia el crecimiento y la autorrealización.
¿Cómo favorecer la motivación intrínseca?
- Explorar el propósito
Pregúntate: ¿qué me importa de verdad?, ¿qué quiero aportar al mundo?, ¿en qué ámbito de la sociedad quiero aportar mi granito de arena?
Reconectar con el “para qué” detrás de la acción es lo que transforma, es la experiencia. - Alinear acciones con valores
Cuando sientes que lo que haces refleja quién eres, la energía aparece sin necesidad de premios externos. - Fomentar la autonomía
La autonomía, la competencia y la conexión social son nutrientes de la motivación intrínseca. Crea realidades donde las decisiones dependan de ti. - Abrir espacio al disfrute y al aprendizaje
No todo debe ser productivo o rentable. A veces, simplemente disfrutar del proceso es la mayor fuente de motivación. - Lenguaje de elección
Sustituye “tengo que” por “elijo” o “quiero”. El cambio lingüístico genera un cambio emocional y corporal, como hemos experimentado en nuestros procesos personales de coaching.
Preguntas poderosas para indagar en tu motivación
- ¿Qué me mueve realmente en este proyecto: el miedo a perder o el deseo de crecer?
- ¿Qué valores míos se expresan en esta acción?
- Si no hubiera reconocimiento externo, ¿seguiría haciendo esto?
- ¿Qué parte de mí se enciende cuando me siento motivado/a?
- ¿Cómo puedo transformar un “tengo que” en un “elijo”?
- ¿Qué puedo aportar, desde mis talentos, como coach social, a mi entorno y a la sociedad?
La clave: elegir desde dentro
La motivación intrínseca y la extrínseca son dos caras de la misma moneda. Ambas forman parte de nuestra vida y cumplen una función.
Sin embargo, cuando aprendemos a reconocer y cultivar la motivación que nace desde dentro, nos acercamos a una vida más libre, coherente y plena.
Te invito finalmente a conversar contigo mismo. En esa escucha honesta, la motivación intrínseca se convierte en motor y brújula:
- ¿Qué me mueve?
- ¿Desde dónde elijo actuar?
- ¿Cómo puedo honrar mis valores en cada paso que doy?
Asociada nº 62