Lo primero que se me acumula son muchísimas palabras de agradecimiento por todo lo vivido en el curso FOCUS, un espacio de crecimiento personal para niños y adolescentes que tengo la suerte de acompañar desde hace muuuchos veranos como Coach de Equipo… (la edad exacta mía seguirá siendo un misterio 😄).
Después de tantos años participando, hay algo que sigue sorprendiéndome:
la transformación real que sucede en cada edición.
¿Qué destacaría de este curso?
Los alumnos entran de una manera… y salen de otra.
Llegan con expectativas, nervios o incluso cierta reticencia —porque a veces han sido los padres quienes les apuntan— y terminan deseando que el curso no acabe, creando amistades que permanecen y descubriendo capacidades de sí mismos que ni imaginaban.
Se van con más confianza, más seguridad, más recursos… y con una mirada más amable hacia ellos mismos y hacia los demás.
El respeto, la confianza y la alegría que se respiran.
Cada niño y adolescente es acogido como el ser único y valioso que es. Hay risas constantes, juego, aprendizaje, reflexión… y si aparece alguna lágrima, también esta emoción encuentra espacio, escucha y cuidado.
La forma en la que acompañamos desde el coaching.
No es solo lo que hacemos, sino desde dónde lo hacemos: desde la presencia, el respeto, la autenticidad y la confianza. Eso permite que muchos jóvenes se sientan cómodos siendo ellos mismos desde el primer momento.
¿Qué me llevo como Coach cada verano?
La magia de ver ternura y respeto entre más de 100 niños y adolescentes compartiendo espacio.
Algo que, sinceramente, hay que vivir para creer. Es emocionante.
El trabajo en equipo entre Coaches.
Acompañamos grupos de edades similares y también realizamos dinámicas conjuntas muy potentes donde jóvenes de 8 a 18 años aprenden unos de otros. Y sí… de vez en cuando suena un divertido: “¡Cónclave!”, y los Coaches nos reunimos para compartir, ajustar y cuidar cada proceso.
Todo lo que aprendo de ellos.
Quizá esto sea lo más grande. Cada alumno aporta algo. Cuando sienten que están en un lugar seguro, aparece su verdad, su sensibilidad, su humor, su valentía… y terminan enseñándonos muchísimo a nosotros.
Y entonces… ¡CHAN! aparecen los llamados “momentos estelares”: esas intervenciones espontáneas, profundas o divertidas que dejan huella. O aparecen los “chikis”, antiguos alumnos que regresan para acompañar y convertirse en referentes cercanos para quienes llegan nuevos
¿Qué me gusta aportar a mí al FOCUS?
Intento aportar parte de esa ternura, confianza y disfrute, acompañando desde la integridad, el humor y el cariño. Y, que no falta la música y el movimiento del cuerpo.
Porque, cuando un niño o adolescente se siente seguro, escuchado y valorado… puede desplegar todo su potencial. Y eso, es precioso de ver.

Foto del grupo de 9-10 años, tras la pandemia, aún con mascarillas
¡este curso lo acoge todo!
Jugando a “De Renovable a Renovable”, una oca sobre energía y medio ambiente.
A todos los niños y adolescentes del mundo:
Os veo, os admiro y os quiero. Me encantáis.
Alicia de la Fuente López
Coach con mimo, para la excelencia
Madrid, mayo 2026