Hay que encontrar la forma de diferenciarse.

Con esta frase, Vanesa García Barahona, tras la bienvenida y la presentación de nuestra vicepresidenta, Concha Blanco, comenzaba su intervención en el #EspacioACS, explicando cuán importante es tener una buena y trabajada marca personal.

Lo primero es saber a qué nos referimos con estas dos palabras. Según nuestra ponente, es dejar huella y transmitir nuestra esencia en los demás. Por ejemplo, podríamos preguntarnos qué queremos que digan de nosotros los demás en nuestro velatorio (qué huella queremos dejar).

Definir nuestra esencia y propósito para desarrollar la marca personal como coach.

Antes de ponernos con nuestra marca personal como coach, es conveniente que reflexionemos sobre qué transmitimos y cómo lo hacemos. Lo que nos diferencia a unos de otros, el cómo lo hacemos y el porqué (nuestra historia).

Lo que hemos vivido genera empatía en nuestro cliente. Tenemos que hacer visible nuestra historia de vida, nuestro storytelling puesto que eso nos acerca a nuestros clientes.

Es imprescindible tener claro nuestro propósito: ¿a quién quiero ayudar? ¿Y por qué? ¿A qué personas atraigo en mi negocio? Justo ellas son mi avatar, mi cliente ideal.

Para tener claro cuál es, una clave está en recordar cómo me sentía y cómo estaba yo hace 10 años (cuál era mi historia en ese momento). Esto me puede ayudar a detectarlo.

Encontrar nuestra diferenciación.

Se pueden tener varios avatares. Eso sí, en tal caso, hemos de preparar diferentes presentaciones, distintos elevator pitch asociados a cada uno de ellos. A la hora de establecerlos en nuestra marca personal como coach, adaptemos los mensajes a lo que les interesa, sus necesidades.

Según explicó Vanesa, los avatares son posibles clientes, pero también colaboradores, inversores, empresas donde dar charlas, mentores… Todo esto también sale en las reuniones de networking.

Hay que comunicar desde el problema común que tienen, más que fijarnos en sus segmentaciones sociales (edad, género, etc.) porque estaríamos cerrando posibilidades.

Por ello, es importante comunicar desde el problema común y ofrecerles la solución, más que centrarnos en sus condiciones socioeconómicas.

Enfocarnos en las soluciones.

En el caso de tener varios avatares, hay que hacer un estudio exhaustivo de dicha dificultad para ofrecerles la mejor opción que la solvente.

Al publicar en redes sociales y/o en nuestro blog, es conveniente que el 70% de los contenidos se dirijan, dentro de los avatares objetivo, a aquel con el que más nos guste trabajar. Mientras que el 30% restante se enfocaría en el resto de clientes ideales que tengamos.

Es necesario adaptar los mensajes que dirigimos a nuestros/as seguidores/as a la fase, dentro del embudo de venta, en la que se encuentran.

Diseñar nuestra historia de marca personal como coach.

Uno de los primeros ejercicios que tenemos que hacer es un DAFO de nuestra marca personal, reflexionar sobre nuestras fortalezas, debilidades y las amenazas del entorno para luego convertirlas en oportunidades.

También hacer nuestro ikigai: ¿cuál es nuestro producto mínimo viable? Ver lo que nos da rentabilidad.

Si aún no tenemos claro en qué somos buenos para poder generar nuestra marca personal, reflexionemos sobre estas 5 variables:

  1. Talentos: es algo innato, lo que haces bien sin esforzarte.
  2. Formación académica.
  3. Conocimientos adquiridos.
  4. Habilidades que has desarrollado.
  5. Experiencias o historias de vida.

Construir nuestra identidad verbal y visual.

Es necesario, además, decidir cuál es nuestra identidad (muletillas, tono de voz, colores de nuestra marca, iconos, nuestros valores…) y documentarlo. Ese registro nos permitirá mantener una línea coherente, tanto si seguimos publicando nosotros o contratamos a otra persona para que lo haga. Y tenemos las inteligencias artificiales para que nos ayuden también.

La marca personal para coaches puede desmoronarse si no es auténtica. Hay que priorizar la transparencia: ser nosotros/as mismos/as y auténticos/as en los medios sociales, ser congruentes entre nuestra personalidad y cómo la proyectamos o cómo se percibe.

Ahondando en ello, de la misma forma que contamos éxitos, debemos contar fracasos. Explicar qué ha pasado en nuestra vida para llegar donde estamos ahora forma parte también de nuestra historia, incluso nuestras “mierdecillas”, aunque sea en un círculo cercano y no en redes.

La marca personal no es algo estático. Al contrario, irá evolucionando con la persona, según el momento y la experiencia de vida que tengamos. Eso afecta también al avatar al que nos dirijamos, que puede cambiar en el tiempo.

Cómo nos ven nuestros/as seguidores/as.

A este respecto, podemos averiguar qué piensan nuestros/as seguidores/as.

Podríamos pasar un cuestionario anónimo, por ejemplo, con Google Form, que contenga preguntas como qué les gusta de nosotros/as, a cinco personas cercanas, a cinco conocidas y a cinco personas con las que apenas tengamos relación.

La falsedad o el fingir que somos diferentes a la realidad genera, según Vanesa, recelo en nuestros seguidores, sobre todo si luego nos conocen en persona.

El networking.

La marca personal para coaches necesita que nos expongamos de vez en cuando en los medios sociales. Asimismo, fracasaríamos si carecemos de una red de apoyo o de contactos.

De ahí la importancia del networking, con profesionales de otros sectores, porque se cogen ideas para implementar en nuestros negocios. Vanesa afirma que si sólo nos relacionamos con profesionales de nuestro sector, haríamos copias, no innovaríamos.

También es necesario ir a los eventos con nuestros colores corporativos para que nos identifiquen. Implementar nuestra marca en nuestra forma de vestir o algo con lo que se nos vincule, como, por ejemplo, un complemento característico.

El posicionamiento como expertos/as y la presencia en medios.

Antes de buscar el posicionamiento, planteémonos: ¿estamos preparadas/os para afrontar el éxito?

La ponente nos dio una serie de ideas para tener autoridad y prestigio:

  • Escribir libros.
  • Subirnos a escenarios para mostrar nuestro expertise.
  • Fotos desde atrás, en este tipo de eventos, que enfoquen a los asistentes.
  • Compartir escenarios con profesionales que ya tengan esa autoridad.
  • Salir en medios de comunicación sin pagar, lo que se llama perchas informativas, hablando de temas de actualidad desde nuestra visión de coach. Para ello, hay que estar al día de las noticias.

Básicamente, se trata de utilizar todas las vías posibles para demostrar lo que sabemos.

Los testimonios.

Otra forma es pedir testimonios a nuestros seguidores o coachees. Mejor si es en vídeo y no por escrito porque da más credibilidad.

Es innecesario que se explayen. Sólo sería preciso que contestaran a estas tres preguntas:

  1. ¿Con qué problema llegaste a mí?
  2. ¿Cómo te he ayudado yo o qué solución te di?
  3. ¿Me recomendarías a otros?

La llamada a la acción.

Y por último, es muy importante hacer la llamada a la acción, la CTA (Call to Action, por sus siglas en inglés;, invitamos a las personas a quienes nos dirigimos a que hagan algo.

Siempre hay que finalizar con una CTA porque si no lo dejas por escrito y explícito, la gente no lo hace. Por ejemplo, puedes añadir un mensaje para que, tras ver un vídeo, les instemos a compartir, dar un me gusta, comentar o seguirnos.

Así pues, haciendo caso a Vanesa, te invitamos a que veas el vídeo completo porque, en verdad, merece la pena.

Si te gusta, ya sabes, compártelo. Esperamos tus comentarios.

PD.- Damos las gracias a nuestra asociada nº 92, Beatriz Hernanz Montañés, por el resumen de la intervención de Vanesa que ha sido la base imprescindible para este artículo.