(Una bitácora en una embarcación es un “armario pequeño, situado cerca del timón, en que está colocada la brújula”).

Querido/a lector/a, te invito a entrelazar nuestras mentes en este escrito en el que a continuación puedes indagar.

Si a bien te parece, si te apetece, ten papel y lápiz a tu vera, y prueba a rellenar los puntos suspensivos de estas primeras frases con tus palabras. A lo largo del artículo las completaré yo con las mías.

  • Conocer … me cambió la vida.
  • Gracias a … soy quién soy.
  • Encontré la solución cuando me hablaron de …
  • … es lo más esencial en mi vida.
  • Si hubiera decidido … en lugar de … , todo sería diferente.
  • Cuando creo que sé … , me doy cuenta que …
  • Gracias …
  • Hasta aquí ha sido una …, un jueguecito de calentamiento.

Ahora que de alguna manera nos hemos mezclado en esas líneas anteriores y nos respiramos un poco más próximos/as tú y yo, vamos a estirar este artículo a ver a dónde nos lleva:

A mí, que ya me estoy conduciendo por la sabrosura y el deleite de intentar dejar fluir mis sensaciones y traducirlas en estos símbolos que denominamos letras, palabras, gramática, mensaje escrito, lenguaje idiomático, es decir, que estoy disfrutando de expresarme escribiendo, pido a este artículo que me lleve a tratar el tema del descubrimiento de los sentimientos.

Una especie de viaje que me hizo sentir que volvía a nacer.

Conocer la escuela CIVSEM me cambió la vida.

A los 40 años llegué a CIVSEM (Centro de Investigación en Valores), en la que me enseñaron a “conectar”.

Ojo, no olvido que hubo pasos anteriores que posibilitaron comprender estos otros pasos de hoy.

Gracias a mis ancestros, a mis padres, a mis amigos/as, a mis parejas, a cada ser que vivió y vive en este Mundo, a cada decisión que tomo, al Universo, soy quién soy.

Mira, lo que voy a pretender es rememorar los pasados 7 años de mi vida. Entre los 40 y los 47 que tengo hoy.

Nací en la constelación de Cáncer. Creo que se dice que le damos mucho peso al pasado.

Siete años pueden dar para mucho.

¿Qué han sido para ti los últimos 7 años (en 1 palabra)?: …

Encontré la solución cuando me hablaron de escuchar.

Mi ciclo de 7 años podría comenzar así: un día perdí a …, y lloré tan desconsoladamente, que busqué ayuda urgente. Porque me estaba … por dentro, necesitaba respuestas que me permitieran aclararme.

Y así comenzó a rodar el proceso de sanación de aquella … Recordé un evento de Noticias Positivas (rara avis en el panorama del periodismo) que fue presentado por Juan Cruz, psicólogo que se apoya mucho en el humor.

Le llamé, me aceptó como paciente y me acompañó durante un tiempo. Algo potente ya comencé a atisbar.

Juan me redirigió hacia una colega suya, la psicóloga Maite Martínez, que a su vez, tras varios años de estupenda terapia, me animó a conocer el curso Desarrollo Personal y Orientación Profesional de CIVSEM.

Nos juntábamos 250 personas en una amplia sala a escuchar a ponentes que nos introducían conceptos que me iban pareciendo a cada cual más indispensables para toda persona y que nadie me había enseñado antes con la merecida atención y profundidad.

Emociones, pensamientos, consciencia, sensaciones… Cada ponente nos presentaba qué relación tienen entre sí y como se conforman unas con otras a través de nuestro sistema nervioso.

Árbol con raíces profundas al atardecer, representando la conexión, el crecimiento personal y la transformación en una bitácora de transformación personal.

Conectar es lo más esencial en mi vida.

¡Y comenzó el show! Odiaba hacer trenecitos, de esos tipo hacer la conga, en fiestas y tal. Realmente, cuando me di cuenta de la posibilidad de cambiar, de hacer algo diferente a lo previsible, fue cuando me vi a mí mismo encabezando una de esas congas.

Sin obligación, sin la desinhibición del alcohol. Solo con la pura libertad de acción en mi respiración, en mis piernas, en mi sonrisa, en mi mirada… ¡Qué bien lo pasé! ¡Qué bien lo pasamos!

Si hubiera decidido analizar en lugar de creer, todo sería diferente.

Me sentía como niño chico recibiendo información importante. De alta calidad nutricional.

One more time, dear. One more Kiss. Dime que (no) estoy soñando. ¿Será posible?… Siempre estuve aquí, conmigo… ¿He sido yo? ¿Me veo, me acepto, me quiero? Y así, en unos meses de descubrimientos, se me iba desvelando el mundo de posibilidades.

Todas las autobiografías podían ser interpretadas desde nuevas perspectivas. Elegí un bolígrafo verde y, humilde y magníficamente, escribí entre líneas de los párrafos que narraban los pasajes recordados de la mía, comenzando a sanar mi pasado, mi presente y mi futuro.

¿Magia? Sí, la magia de los resultados.

¿Y acaso se han terminado mis problemas y sufrimientos? No.

Cuando creo que sé todo, me doy cuenta de que no sé nada.

Tanto me impresionaban los conocimientos que estaba poniendo en acción y que tantos resultados sentidos brotaban ofreciéndome entendimiento en la confusión, y mostrando la lógica del funcionamiento humano, que di el salto (inesperado totalmente para mí) a la formación profunda en Coaching Social.

Cuando Miguel Ángel Velázquez, el director de este curso para aprender el oficio de coach life, nos dijo a los futuros coaches, que una noche del alma, la travesía del desierto desde el ego hasta el alma, o desde un estado anímico habitual de baja vibración hasta otro de alta vibración, podía durar fácilmente 3 años, yo sentí incredulidad.

Y puse el cronómetro en marcha. ¿Os imagináis a un recién renacido atravesando un desierto? Claro, solo puede atravesarlo con ayuda.

Gracias, guardianes/as.

¡Ay, cuándo he roto a llorar, cuánto he sanado! Y tú estabas allí para ayudar a sostenerme. Para acompañar ese llanto. Para devolverme mi propia imagen de minúsculo titán. Y tú, y tú, y tú. Es cierto: sin ti no soy nada. Ni sin ti, ni sin ti, ni sin ti.

Supe durante aquellos años que me comprometí a evolucionar acompañado, en colectivos, en equipos, en familias, en grupos.

Hasta aquí ha sido una hipótesis, un jueguecito de calentamiento.

Un secreto a voces.

Ahora, agradecido por tu atención, te entrego este secreto a voces.

Mi gran fantasma, mi gran temor: sentir debilidad.

Sí, sentir debilidad era como un pecado en mi psique profunda.

Y ahora, además, por si darme cuenta de eso ya era bien potente, estaba comenzando a vislumbrar, que incluso era más insondable mi temor a brillar y a conseguir ser quién sueño ser.

Las llaves para ir llegando a todo ese inconsciente se me estaban siendo entregadas.

Los sentimientos, en lugar de sepultarlos, comenzaba a respetarlos.

Por fin, podía verbalizar que sentir me hace humano.

Poder decir “me quiero”. Poder sentir que me gusta la gente.

Y ya la cascada de fichas va cayendo una tras otra.

Esta ha sido una esquemática bitácora del viaje de un recién renacido.

Me encantaría conocer algo de ti, de tus aventuras, de tu historia, de tus sentires.

No te cortes. Exprésate. Escribe, canta, baila, dibuja, viaja a tu interior, haz lo que te guste, madura con lo que no te gusta.

¿Qué han sido para ti los últimos 7 años (en pocas palabras)?: …

Mis pocas palabras son: ciclos dentro de ciclos, en conexión con la aventura de estar vivo, fracasando y continuando en la lucha, modulando los altos picos y las simas hundidas, surfeando en amor y miedo con pálpito paradójico.

What?

To be continued 😉

Óscar G Frechilla

Coach orientador

Siente Tu Naturaleza: Actúa Poderosa Mente

ogonzalezf@asociacioncoachingsocial.org