La emoción que motiva a la acción

La energía que contribuye a la vida

La alegría es una emoción que nos impulsa, nos expande el alma y el cuerpo. Está relacionada con el bienestar personal y con la salud mental y física.

La alegría libera tensiones, es permisiva, nos impulsa y nos motiva a la consecución de logros o metas. 

En alemán se llama ¨Vorfreude¨ a la alegría previa. Es la emoción que surge cuando se evalúa un resultado futuro, como positivo, y se cree en su realización. 

La perspectiva cercana de un resultado (positivo/amable) futuro y cierto nos conecta con más intensidad a la alegría y con otras emociones más (como son la seducción y la ternura), que la mera contemplación de hechos pasados, igualmente positivos.

Alegría previa e ilusión

A nuestra disposición, tenemos una gran herramienta que nos conecta con la alegría previa, a través de la capacidad de imaginar, de visualizar posibilidades más allá de lo inmediato. Esta capacidad se llama ilusión.

Para comprobar la fuerza de la alegría previa, basta con comparar la que experimentas al visualizar tus próximas vacaciones en la playa, con la que sientes al recordar las pasadas vacaciones estivales. 

Tampoco puede sorprendernos que un estudio del año 20151 demuestre que la alegría previa, sentida mediante la visualización o ante la perspectiva de un acontecimiento futuro divertido y/o amable, esté asociada a la disminución de otras emociones que nos traen mensajes contrarios a ella, como son el miedo o la tristeza.

Aunque siendo realistas, cuántas veces nos hemos propuesto un plan de acción.

Queremos dar el primer paso hacia la consecución de una meta, se activa la ilusión y, de repente, perdemos el foco.

En ese momento, nuestro cuerpo se paraliza, no participa del plan; nos asaltan pensamientos, juicios, creencias limitantes que, parecen surgir de la nada, que nos dejan anclados/as en la zona de confort y nos cortan el camino hacia la emoción de la alegría, que es la emoción posibilitadora del cambio y de la acción.

Queda activado el piloto automático, “la conciencia queda adormecida y nuestros pensamientos, sensaciones y emociones tienen un carácter más bien robótico, transitorio y fugaz”.2

Los tipos de emociones

Por lo que se refiere a las emociones, hay que tener en cuenta que tenemos varios tipos3:

1) Las sostenidas por anclaje biológico son las emociones basales, que provienen del clan al que se pertenece (herencia epigenética) y que nos conectan con nuestros ancestros; y las que son las transmitidas por la madre durante el embarazo. Ambas forman parte de la persona desde su origen.

2) La emoción habituada es la que hace que una persona se sienta viva. En ella interviene el condicionamiento a un tipo de energía y es adictiva. Puede ser que nuestra emoción habituada sea el miedo, o la rabia, o la tristeza, o la carencia emocional.

3) A estas dos se suma que la vida nos trae momentos emocionales de diferente intensidad, que agitan a la persona y la orientan, o no, a la acción.

Transitar hacia la alegría

Si no estoy habituado/a a habitar la alegría, ¿cómo puedo transitar hacia ella desde emociones paralizantes?

La meditación, el mindfulness, la conciencia de uno/a mismo/a4, llevar la atención plena a nuestro flujo de pensamiento, a nuestro cuerpo y a nuestro comportamiento son herramientas que nos ayudan a la autorregulación.

Es decir, la capacidad de identificar el modo hostil de mi cerebro (el modo defensa-ataque del cerebro Beck, A. 2003) evita el secuestro emocional (Goleman, D., 1995), y continúa en el modo pleno, integrado (Siégel, D., 2011; 2015), inteligente de mi cerebro5.

Una de las competencias que refiere Goleman en Inteligencia emocional es la capacidad de motivarse a uno/a mismo/a6, y la vincula a la atención y a la creatividad, y no a la alegría, que es el tema que aquí nos ocupa.

Rosenberg, posteriormente, dio un paso más a través de la Comunicación no violenta (CNV), centrando la atención en el lenguaje y la comunicación.

Al reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás y a nosotros/as mismos/as, rompemos con las reacciones habituales y automáticas de defensa, huída o ataque; nuestras palabras se convierten en respuestas conscientes, en base a lo que percibimos, sentimos y deseamos7.

¿Cómo nos hablamos?

¿Qué nos contamos a nosotros/as mismos/as acerca de nosotros/as y de nuestro futuro?

Nazareth Castellanos8, hablando de las fortalezas del ser humano, refiere la relevancia que tiene la “capacidad de ser amable con uno/a mismo/a”, y considera que sería fundamental que nos enseñasen a ser amables con nosotros/as.

¿Cómo se justifica la importancia de la capacidad de ser amables con nosotros/as mismos/as?

Desde un punto de vista cerebral, según la Dra. Castellanos, cuando nos criticamos ante una situación de una manera que es agresiva o rigurosa, se activan unas zonas del cerebro.

Cuando, dada la misma situación, aprendemos a aceptarla con una mirada más amable y bondadosa hacia nosotros/as mismos/as, se activan otras partes del cerebro relacionadas con la plasticidad neuronal, es decir, con la capacidad del cerebro para reorganizarse y para cambiar. 

Con el aumento de la capacidad de ser amables con nosotros/as mismos/as, aumentan: la de comunicarnos con los demás, la de escuchar al otro/a y la de relacionarnos, lo que redunda, de una manera positiva, en nuestra salud mental.

Sin embargo, la realidad es que las voces críticas interiores suelen ser agresivas o rigurosas: nos autocastigamos. 

Y, aunque la neurociencia argumenta lo beneficioso de la mirada amable y bondadosa hacia nosotros/as mismos/as, ésta se asocia a debilidad o falta de rigor; por ello, está socialmente reprobada.

Cómo saber cómo nos hablamos a nosotros/as mismos/as

A través de examinar nuestro diálogo interior, observamos que es inconsciente e involuntario, y nos damos cuenta de cómo nos tratamos. 

Al intentar hablarnos, desde otro diálogo interior, consciente, se posibilita el desarrollo de la amabilidad hacia uno/a mismo/a. 

En este punto, a la Dra. Castellanos también le inquieta, y para bien, el potencial que tiene la dulzura desde el punto de vista terapéutico y del bienestar. 

A este respecto y citando a Eugenio Borgna, psiquiatra y uno de los grandes padres de la humanización de la medicina, “la dulzura es hacernos comprender que somos merecedores de la vida que nos habita”.

Al contrario que la exigencia, en ocasiones derivada de la culpa, la vergüenza o del miedo, la CNV y el merecimiento nos conectan con nuestra profunda necesidad de elegir y con nuestra autonomía.

Rosenberg advierte que si cedemos y nos sometemos a las exigencias del “debería” o el “tengo que”, nuestros actos surgen de una energía que está desprovista de esa alegría que sentimos cuando contribuimos a la vida9

Dado que somos seres interdependientes10, se hace necesario, según Rosenberg, conectar la atención a las necesidades y la compasión. 

Esto es, somos compasivos cuando, por un lado, respondemos de un modo afectuoso y cuidadoso a las necesidades de los demás y, por otro, tenemos presentes y cuidamos nuestras propias necesidades11

Todo expuesto es fundamental a la hora de establecer un plan de acción y de dar pasos en una dirección movidos por la alegría (previa a la consecución del resultado deseado).

Claves para conectar con la alegría

Para finalizar, te propongo que:

  • Reflexiones sobre lo que te dices acerca de lo que mereces en la vida.
  • Pongas en claro cuáles son tus necesidades en cada situación.
  • Descubras cuál es tu experiencia corporal y emocional en tu zona de confort. 
  • Observes tu emoción basal, tu emoción habituada y tu emoción presente. ¿Qué información te traen?
  • Conectes con tu profunda necesidad, deseo y anhelo de libertad o de autonomía.
  • Clarifiques si funcionas desde la energía de la exigencia o desde la energía la alegría (que es una energía de expansión, de ligereza y de amplitud).
  • Atiendas a tu diálogo interior inconsciente.
  • Pongas la atención en tu lenguaje. ¿A qué te lleva lo que te dices? 
  • Cultives la amabilidad contigo mismo/a, a través de tu diálogo interior consciente.
  • Practiques la dulzura en tu vida.
  • Apuestes por la mirada amable hacia ti mismo/a.
  • Desarrolles tu capacidad para motivarte a través de gratificaciones tras haber conseguido alguna pequeña victoria.
  • Seas creativo/a.
  • Desconectes el piloto automático a la hora de proyectar la consecución de logros.
  • Funciones con atención plena para conseguir tus metas.
  • Pongas atención en la alegría previa sentida, en cómo funciona tu cuerpo con ella, dónde la sientes, a qué resultados te lleva.
  • Cómo puedes mantenerte fuerte, en expansión y ligereza con ella.

Una última invitación

Te invito a que escribas a mano las respuestas que te des y los pensamientos que te surjan12.

  • Coge papel (Tierra).
  • Busca el bolígrafo del color que más te guste (Agua). 
  • Escribe las respuestas que te vengan a la mente. ¡Déjate sorprender! (Aire).
  • Realiza los ajustes necesarios en tu vida (Fuego). 

Y vive tu vida, con todo el amor (Éter) y la alegría que te mereces.

¡Adelante!

Mercedes García Ruiz

Mediadora-Coach

Nº Asociada: 100

Instagram: @mercedes.garciaruiz

mercedesgarru@asociacioncoachingsocial.org

  1. The impact of anticipating positive events on responses to stress, Samuel S. Monfort y otros, Journal of Experimental Social Psychology, Vol. 58, Mayo 2015, pags. 11-22. ↩︎
  2. Nazareth Castellanos, El espejo del cerebro, Ed.La huerta grande, 2023, pag. 41. ↩︎
  3. Miguel Ángel Velázquez Martín, Del coaching ontológico al coaching social. Ed. U: Ramón Areces, 2018, cap.IV. ↩︎
  4. Daniel Goleman, Inteligencia Emocional, Ed. Kairos, 1995, pag. 95. ↩︎
  5. Mari Luz Sánchez García-Arista, Del cerebro hostil al cerebro inteligente, Ed. Reus y Grupo de Investigación de la UCM, 2021, pag. 71. ↩︎
  6. Daniel Goleman, Inteligencia Emocional, Ed. Kairos, 1995, pag. 89. ↩︎
  7. M. Rosenberg, La comunicación no violenta, Ed. Gran Aldea, 2013, pag.19. ↩︎
  8. https://youtu.be/npdllul2FZc?si=9lLQNFbBPqIPjNU3 ↩︎
  9. M. Rosenberg, La comunicación no violenta, Ed. Gran Aldea, 2013, pag.133. ↩︎
  10. F. Perls. R. Hefferline, P. Goodman, (1951): Terapia Gestalt: excitación y crecimiento de la personalidad humana, Sociedad de Cultura Valle-Inclán. Colección “Los Libros del CTP” 2002, pag. 43. ↩︎
  11. M. Rosenberg, La comunicación no violenta, Ed. Gran Aldea, 2013, pag.136. ↩︎
  12. José Antonio A. Riva, Mentoria de Plenitud Vital. Libro 0. El proceso del Fénix. ↩︎