Bienvenida Tristeza.
Listen Yourself.
El arte de sostener.
Bendita emoción LA TRISTEZA, emoción que aparece tras una pérdida importante.
La tristeza necesita de un tiempo de duelo: un tiempo que varía según la persona, el hecho y el propio proceso en sí.
Y llegó la tristeza, y amablemente le di la BIENVENIDA.
Me dispuse a bajar las luces, acomode los cojines, puse cerca una manta por si necesitaba de su calor.
Y así, esperé con amabilidad a que está emoción me invadiese.
Primero flojera… gesto amargo, y yo:
amable, suave.
Mis pensamientos se vuelven fuertes en contra de la emoción.
¡¡No puede ser!!
¿Por qué a mí?
¡Qué injusticia!
Mientras mi mente me grita, enfadada, negada… mi cuerpo se dobla ante una respiración incómoda, a veces angustiosa a la altura del pecho.
Recuerdo que mi tristeza ya está aquí conmigo, acomodándose… y siento que la cabeza no está cómoda con esta compañía; por lo tanto… he de concentrarme en no escucharla mucho… Pongo esfuerzo en escuchar mi respiración y eso me ayuda…
Vagamente el eco de mi mente se aleja… a base de razones que solo me llevan al pasado… a lo que ya fue… a lo que ya no puedo cambiar…
Y aquí, mi cuerpo responde, encogiéndose aún más…
Se relaja mínimamente ante la lejanía de la voz y…
se tensa nuevamente ante el recuerdo de la nueva situación.
Me siento triste, me escucho decir, así a viva voz… como si mi respiración ahogada transformada en palabras me quisiera ayudar en ese nuevo aliento que me empuja a tumbarme, a descansar…
BIENVENIDA TRISTEZA, me susurra mi alma desde el interior; y ahí, mi aire estancado en la garganta se impulsa sin aflicción para convertirse en llanto; silencioso, templado, casi descontrolado… me mantiene tumbada, observando la humedad de mis lagrimas, midiendo el tiempo que tardan en nacer en el ojo y en resbalar…
Quieta,llorando… pienso: sin solución.
(no sé el tiempo que llevo aquí, así).
Y al tiempo, me incorporo, me abrazo a mi misma, dulce, tierna, liberada también… me abrazo, me acompaño, me reconozco triste, entera, un poco nueva…
Intento sonreír… mi cara no lo refleja, mis gestos torpes no acompañan a la emoción.
Me pongo de pie, en un aprovechado golpe de acción, sacudo mis brazos, mi cabeza, mi pelo y acompaño cariñosamente a la salida a mi tristeza.
GRACIAS POR VENIR 💙
Ahora pensando en el “ARTE DE ACOMPAÑAR”: vuelvo a sonreír.
Lorena García
Coach Social, Meditación y Yoga
Asociada nº 83
…y el espacio se abrió ✨️