¿Cómo ser uno/a mismo/a en la sociedad del cansancio?
Según Byung-Chul Han en su obra “La sociedad del cansancio”, hemos pasado de la sociedad de la disciplina, basada en prohibiciones, en negaciones y en el deber, a la del rendimiento, de esquema positivo, fundamentada en el “yo puedo porque debo”.
Esto es, una sociedad en la que la humanidad guerrea contra sí misma porque, con falsa sensación de libertad, nos entregamos a la “libre obligación de maximizar el rendimiento”.
A su vez, la sociedad del rendimiento, según este autor, se encuentra superada por la del dopaje, consecuencia del cansancio y el agotamiento que generan tanta actividad y el exceso de positividad.
Cuando funcionando en modo automático, insatisfechos/as, estando preocupados/as por la salud, por la economía, por la falta de tiempo, por la pobreza de las relaciones, a menudo siento que me encuentro invadido/a por el estrés o la ansiedad, ¿dónde queda mi capacidad de decisión para bajar el ritmo, para dejarme estar, para hacer reajustes, para conectar con lo profundo de mi ser y con lo que verdaderamente da sentido a mi vida?
La elección comienza cuando decidimos no hacer nada; decidimos interrumpir el presente y cuestionarlo.
El poder del “darse cuenta”
Es aquí justamente donde el Coaching Social puede llevar a las personas, con su acompañamiento, a mirarse hacia adentro e incluso llegar al “darse cuenta”, a hacer consciente lo inconsciente, a poner nombre a lo que sienten y a lo que les sucede en su cuerpo.
El énfasis que ponga el/la coach en este “darse cuenta”, realzándolo, explorándolo y acompañando con su caja de herramientas al/la coachee, facilita que éste/a:
- Valide lo descubierto.
- Observe el cambio en sí mismo/a, en sus creencias, percepciones y emociones.
- Lleve a su cuerpo (incorporar) lo que haya aflorado a la consciencia.
- Y pueda poner claridad al hecho de que eso que acaba de ocurrir le da, o no le da, sentido en su vida.
Entusiasmo y propósito: la palanca para el cambio radical
El cambio radical anhelado necesita una palanca de fuerza, la energía del entusiasmo y la pasión, basada en la conexión profunda de cada persona con su sentido vital, con su propósito, con sus talentos y con sus dones personales.
Paralelo a esto, a la persona acompañada en sesión de coaching social, se le presenta la gran decisión que hará que los cambios se vayan produciendo.
Se trata de aceptar “hacerse cargo de lo suyo”, sabiendo que ese “hacerse cargo” consiste en la responsabilidad de comprometerse consigo mismo/a, con su identidad, con el cambio que quiere en su vida y con el cambio que quiere ver en el mundo.
Acción con sentido: parar para conectar
Dado que el “ser” se construye a través de la “acción” (uno de los principios recogidos por R. Echevarría en su obra “Ontología del lenguaje”), esto hace que el foco de la sesión se dirija inmediatamente a la acción.
Se trata de poner foco en una acción/plan de acción con sentido, congruente con la identidad, y coherente con las emociones y las sensaciones corporales de la persona para no acabar agotados/as por exceso de actividad en la realización del anhelo y para no volver a caer en esa falsa sensación de libertad basada en maximizar resultados.
En este punto quiero remarcar que la acción puede consistir en un “hacer algo” y también puede basarse en un “no hacer nada”, en dejarse estar para volver a conectarnos con nosotros/as mismos/as y desde ahí hacer reajustes.
En este sentido, resulta reveladora la cita de Catón con la que Hannah Arendt termina su libro “La condición humana”: “Nunca se es más activo /a que cuando no se hace nada; nunca se está menos solo/a que cuando se está consigo mismo/a”.
Permítete parar.
Si además quieres comenzar un proceso de cambios, contacta con la Asociación de Coaching Social.
Mercedes García Ruiz
Nº Asociada: 100